La elevación de la temperatura corporal es el mecanismo de defensa más común y eficaz que tiene el organismo de un niño para combatir una infección, generalmente viral y de carácter leve. Sin embargo, para los padres, ver el termómetro subir es una fuente instantánea de ansiedad. ¡Hasta hoy que está leyendo este artículo! Y es que desde Clínica Salnés, su centro médico en Sanxenxo, queremos transmitirle tranquilidad y, sobre todo, explicarle cuál es la mejor manera de manejar la fiebre en el caso de los niños.
La fiebre: más que un número en el termómetro
Lo primero que debe hacer es medir la temperatura con un termómetro fiable y anotar la hora y el valor. Desde un punto de vista médico, se considera fiebre a partir de 38 ºC axilar o 38,5 ºC rectal.
El mensaje fundamental es este: mientras su hijo esté relativamente bien de ánimo, interactúe y beba líquidos, la fiebre se puede manejar con calma en casa.
¿Cómo cuidar en casa la fiebre de un niño?
La estrategia inicial no es farmacológica, sino de confort y vigilancia:
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Garantice la hidratación: ofrezca a su hijo muchos líquidos de forma constante. Puede ser agua, leche o suero oral. La hidratación es clave para compensar las pérdidas que provoca la temperatura elevada.
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Ropa ligera y ventilación: vístale con ropa ligera. Es vital que no le abrigue en exceso, pues esto solo contribuye a que la temperatura corporal se mantenga alta. Mantenga la habitación templada y bien ventilada.
¿Cuándo tomar medicación?
Los medicamentos (paracetamol o ibuprofeno) deben usarse solo si la fiebre le produce un malestar evidente, dolor o decaimiento, y no únicamente porque el termómetro marque una cifra alta.
La dosis debe calcularse siempre por el peso de su hijo, no por su edad, y debe respetar los intervalos entre tomas. Si tiene dudas sobre la dosis, su farmacéutico o nuestros pediatras en Sanxenxo las pueden resolver.
Si un niño tiene fiebre…
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Evite el ácido acetilsalicílico (aspirina): Está contraindicado en niños por el riesgo de síndrome de Reye.
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No alterne sistemáticamente el paracetamol y el ibuprofeno sin una indicación médica clara, ya que esto puede llevar a errores en la dosis.
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No haga baños de agua muy fría ni frote con alcohol. Si utiliza paños húmedos, estos deben ser tibios y aplicados durante un tiempo breve, priorizando que el niño se sienta cómodo.
¿Y cuándo se debe ir al médico?
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Cuando la fiebre persiste más de 48 a 72 horas.
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El niño tiene un mal aspecto general, está muy decaído o no bebe casi nada de líquidos.
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Presenta respiración rápida o con esfuerzo, o un dolor intenso (de cabeza, oído o barriga).
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En menores de 3 meses, cualquier registro de fiebre requiere valoración médica urgente.
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En cualquier edad, si la temperatura supera los 40 ºC, si hay convulsiones, rigidez de nuca, manchas en la piel que no desaparecen al presionar o dificultad para despertarle.
A pesar de todo lo mencionado, recuerde que la fiebre es un síntoma de defensa, no una enfermedad en sí misma. ¡Lo importante es observar al niño! Y, ante cualquier problema, venir a nuestro centro médico de Sanxenxo.